Cómo saber si su empresa está obligada a tener revisor fiscal

Para algunas empresas en Colombia, el tamaño de sus activos o ingresos determina cuándo deben contar con revisor fiscal, una obligación que también puede abordarse antes del cierre contable.
Las empresas colombianas que alcanzan determinados niveles de activos o ingresos deben revisar si están obligadas a contar con revisor fiscal. En el caso de los activos brutos, el umbral señalado es de 5.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, mientras que para los ingresos brutos es de 3.000 salarios mínimos, tomando como referencia los valores del año anterior.
Más allá del cumplimiento de este requisito, la revisoría fiscal está relacionada con la revisión de las cifras que respaldan las decisiones empresariales. La revisión permanente permite identificar diferencias contables, situaciones que requieren ajustes y aspectos de los controles internos que pueden ser analizados antes del cierre del ejercicio.
Una labor que va más allá del cumplimiento.
Gustavo Vera Novoa, socio fundador de Ventus Consultores, señala que una revisión desarrollada durante todo el año da margen a la administración para analizar y corregir situaciones detectadas.
“Esa confianza no se construye con un buen informe al final del año. Se construye durante todo el ejercicio, mediante un trabajo constante, técnico y, sobre todo, independiente”, explica Vera Novoa.
La independencia profesional implica que el revisor fiscal pueda ejercer su criterio sin vínculos, intereses o presiones que condicionen sus conclusiones. Para ello, su trabajo puede incluir la revisión de documentos, validación de transacciones, análisis de soportes, evaluación de controles, realización de pruebas y verificaciones físicas cuando corresponda.
La revisión no parte de una desconfianza hacia la administración, sino de la necesidad de mantener la objetividad propia de esta función. También permite identificar situaciones que requieren atención, conversar con la gerencia y evaluar los controles internos antes de que termine el ejercicio.
Cuando los problemas se detectan solamente durante el cierre, el margen de acción de la compañía puede reducirse. Una revisión realizada durante el año permite contar con más tiempo para analizar los hallazgos, documentarlos y adoptar los correctivos necesarios.
El cierre contable comienza antes de diciembre.
Con la llegada de los últimos meses del año, las organizaciones pueden revisar sus cifras y soportes, así como sus estimaciones contables, controles internos y demás documentación necesaria para el cierre.
Anticipar esta revisión permite analizar y corregir las situaciones identificadas antes de que termine el ejercicio. Dejar estas tareas para enero puede limitar las alternativas disponibles cuando se trata de asuntos que requerían seguimiento o ajustes previos.
“Mi recomendación es sencilla: si su compañía está próxima a cumplir los requisitos para contar con revisor fiscal, o incluso si no está obligada pero considera importante fortalecer la confianza sobre su información financiera, este es un buen momento para comenzar esa conversación”, recomienda Gustavo Vera Novoa.
La revisión independiente se presenta así como una labor que no se limita al cumplimiento de una exigencia profesional, sino que busca respaldar la confiabilidad de la información financiera con la que las organizaciones toman decisiones.
