¿Por qué no se debe retirar toda la vegetación de los humedales durante El Niño?

En Antioquia se han identificado más de 131.000 hectáreas de humedales y ciénagas. Su cuidado requiere monitorear los niveles y la calidad del agua antes de intervenir.

 


La vegetación que crece en humedales, caños, ciénagas y lagunas cumple una función en la conservación del agua durante las temporadas secas. Por eso, las intervenciones en estos ecosistemas requieren una evaluación previa.


La disminución de las lluvias y de los caudales de agua durante el fenómeno de El Niño plantea retos para las comunidades y los municipios de Antioquia, especialmente en el cuidado de las fuentes hídricas.

En este contexto, Corantioquia pidió evitar las jornadas generalizadas de limpieza, corte y extracción de vegetación acuática en humedales y otros cuerpos de agua.

La autoridad ambiental hizo el llamado a las administraciones municipales, las comunidades, los sectores productivos y la ciudadanía, luego de que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) oficializara la declaratoria del fenómeno de El Niño. La entidad también recomendó fortalecer las medidas de prevención, ahorro y uso eficiente del agua.

La vegetación protege los ecosistemas.

La presencia de plantas en los cuerpos de agua no significa necesariamente que exista una obstrucción o un problema hidráulico. Durante las temporadas secas, esta cobertura vegetal ayuda a reducir la pérdida de agua por evaporación, ofrece refugio y alimento para aves, peces, anfibios y reptiles, y contribuye a la estabilidad de los ecosistemas.

Además, la vegetación acuática retiene sedimentos, filtra el agua de manera natural y estabiliza las orillas. Estas funciones hacen que su remoción indiscriminada pueda afectar procesos naturales de los humedales, por lo que Corantioquia insiste en evaluar cada situación antes de intervenir.

La entidad aclaró que las acciones de limpieza deben contar con sustento técnico y responder a afectaciones reales relacionadas con la navegación, el abastecimiento de agua o la seguridad de las comunidades. La recomendación es evitar la extracción masiva de plantas cuando no exista una necesidad justificada.

Monitoreo de humedales y cuidado del agua.

En la jurisdicción de Corantioquia se han identificado más de 131.000 hectáreas de humedales y ciénagas, equivalentes al 2,2 % del territorio departamental. Ante la disminución de los caudales, la entidad pidió a los municipios priorizar el consumo humano y monitorear las condiciones de estos ecosistemas antes de tomar decisiones.

Entre los aspectos que deben vigilarse están los niveles del espejo de agua, la conectividad hídrica y la calidad del agua. Este seguimiento permite contar con información sobre el estado de los humedales al momento de evaluar posibles intervenciones.

Corantioquia también invitó a reportar oportunamente las situaciones que amenacen las fuentes hídricas o aumenten el riesgo de incendios de cobertura vegetal, y a fortalecer el trabajo conjunto entre los comités de gestión del riesgo y las comunidades.

La entidad precisó que existen lugares específicos donde, por razones de gestión del riesgo, pueden ser necesarias acciones puntuales de limpieza.

Estas intervenciones deben responder a las condiciones particulares de cada sitio, sin recurrir a la remoción generalizada de vegetación acuática.


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