Microcrédito en la Amazonía supera $1 billón y crece 10,4%

¿Puede la tecnología financiera adaptarse al ritmo de la selva y a los saberes ancestrales?
En el corazón de la Amazonía, comunidades indígenas y expertos en innovación financiera están redefiniendo cómo incluir sin imponer.
En la Amazonía colombiana, donde la conectividad es un desafío diario y el territorio marca el ritmo de la vida, más de 200 personas se reunieron para hablar de futuro, identidad y acceso a oportunidades.
Inírida fue el escenario del III Foro “Conexión Ancestral – Inclusión Financiera, Región Amazónica”, un espacio de diálogo abierto al público que puso en el centro a las comunidades y sus realidades.
El encuentro, organizado por Cootregua y Asomicrofinanzas, congregó a líderes comunitarios, representantes del Gobierno Nacional, organizaciones del sector solidario, actores del ecosistema de microfinanzas y comunidades indígenas de la región. El objetivo común: reflexionar y construir soluciones sobre los desafíos y oportunidades de la inclusión financiera en la Amazonía.
Cifras que marcan tendencia.
Las cifras muestran la dimensión del reto y del avance. Según datos de Asomicrofinanzas, durante el último año la región amazónica registró una cartera bruta de microcrédito real superior a 1 billón de pesos, un crecimiento del 10,4 % frente a 2024.
Este comportamiento benefició a 99.345 clientes y se tradujo en 64.780 desembolsos, impulsados principalmente por poblaciones rurales y mujeres emprendedoras, que hoy representan el 47,4 % de los clientes en la región.
Maria Clara Hoyos, presidente ejecutiva de Asomicrofinanzas, asegura:
“Hablar de inclusión financiera en la Amazonía implica escuchar al territorio y reconocer que las soluciones deben construirse desde la identidad cultural, el arraigo y las realidades locales. En los últimos años, desde Asomicrofinanzas hemos reafirmado nuestro compromiso con la sostenibilidad como un pilar transversal de la inclusión financiera. Por esta razón, hemos impulsado espacios de articulación, fortalecimiento de capacidades y construcción de agendas comunes que permiten a las entidades del sector avanzar hacia modelos más responsables, alineados con el desarrollo social, económico y ambiental de los territorios donde operan”.
Tecnología con enfoque territorial.
Durante la jornada, los asistentes abordaron temas clave para la región, como el impacto de las billeteras digitales (Bre-B), la conectividad como habilitador de servicios financieros, la educación financiera con enfoque étnico y la sostenibilidad como base para el fortalecimiento territorial.
También se compartieron experiencias locales y casos reales de inclusión financiera, algunos presentados de manera virtual por comunidades ubicadas en zonas apartadas de la Amazonía.
La agenda incluyó paneles con representantes de entidades públicas, expertos en finanzas digitales y líderes indígenas, así como espacios de diálogo intercultural, mesas de trabajo y muestras culturales que resaltaron la diversidad y riqueza del territorio amazónico.
Maria Isbelia Gutiérrez, gerente general de Cootregua, reconoce:
“Este foro nace desde el corazón de la Amazonía con una convicción: la inclusión financiera solo es real cuando se construye con las comunidades. En Cootregua hemos aprendido que conectar servicios financieros con territorios remotos implica entender sus realidades, respetar su identidad cultural y caminar a su ritmo. Este espacio es una muestra de que sí es posible tender puentes entre la tecnología y los saberes ancestrales para transformar vidas de manera sostenible”
Una hoja de ruta.
El foro cerró con un acto simbólico: el Baile del Fuego del Mavicure, una manifestación cultural que honró la memoria ancestral y la conexión con el territorio. Este momento marcó también la definición de una hoja de ruta conjunta orientada a promover una inclusión financiera más equitativa, pertinente y sostenible en la región amazónica.
Con la realización de este encuentro, Cootregua y Asomicrofinanzas reiteraron su apuesta por una inclusión financiera construida desde lo local, especialmente en departamentos como Guainía, donde en 2025 la cartera bruta de microcrédito superó los 18.000 millones de pesos y los desembolsos crecieron 15,8 % frente a 2024.
En este contexto, Cootregua —entidad anfitriona del foro— consolidó en 2025 una gestión sostenible con enfoque territorial. La cooperativa fortaleció su capacidad operativa con 65 colaboradores, alcanzó una base social de 13.729 asociados y, en un entorno regional desafiante, desembolsó cerca de 3.500 créditos por más de $28.700 millones.
Además, avanzó en su transformación digital y amplió su presencia territorial con una red de 10 oficinas, reafirmando su papel como actor relevante para el desarrollo económico y social de la Amazonía.
