Vacancia de oficinas en Bogotá cae a 5,9%

¿Está Bogotá entrando en una nueva etapa para el mercado de oficinas de alta gama en 2026?
¿Qué está detrás del ajuste en vacancia, precios y demanda en las oficinas Clase A de Bogotá?
Hay decisiones que no se ven, pero que transforman la manera en que una ciudad respira, trabaja y se organiza. En Bogotá, esas decisiones hoy se reflejan en la forma en que las empresas eligen sus espacios de trabajo, en medio de un mercado de oficinas que comenzó 2026 con señales de mayor solidez: la vacancia total en edificios corporativos Clase A bajó a 5,9%, la absorción neta anual acumulada llegó a 11.921 m² y el precio de renta promedio se ubicó en COP 90.067 por m² al mes.
Todo esto ocurre en un entorno de demanda activa y una oferta cada vez más ajustada de espacios de alta calidad.
De acuerdo con el más reciente informe de Cushman & Wakefield, esta dinámica sigue marcando una transición hacia un mercado más favorable para los propietarios, impulsada por la preferencia corporativa por activos mejor ubicados y con mayores estándares técnicos.
Demanda corporativa selectiva.
Durante el primer trimestre del año, la demanda se concentró en edificios que combinan conectividad, accesibilidad, eficiencia técnica y entornos urbanos consolidados.
Esta tendencia está modificando las decisiones de ocupación en la ciudad, donde la oficina mantiene su relevancia no solo como espacio operativo, sino también como un componente de productividad y cultura organizacional. En ese contexto se refuerza la estabilidad del segmento de alta calidad (flight to quality).
En términos de dinámica por zonas, Salitre se consolidó como el principal motor de colocación del trimestre, concentrando la mayor parte de la absorción neta positiva.
Por su parte, corredores como Calle 100, Chicó y Nogal-Andino registraron liberaciones puntuales de espacios asociadas a movimientos estratégicos de ocupantes, más que a una caída en la demanda.
Estos submercados mantienen niveles de vacancia inferiores al 2%, cercanos a ocupación plena, lo que sugiere una posible rápida reactivación de la disponibilidad.
Presión en precios.
El informe también advierte que la escasez de oficinas de calidad está incidiendo directamente en los precios. El mercado registró un canon promedio de COP 90.067 por m²/mes, con un incremento anual cercano al 11%, por encima de la inflación, lo que refleja crecimiento real en rentas.
Este comportamiento responde al desbalance entre una oferta limitada y una demanda activa en los corredores más consolidados.
Así lo analiza Juan Carlos Delgado, Country Manager de Cushman & Wakefield para Colombia:
“Bogotá está entrando en una fase más madura del ciclo inmobiliario de oficinas, donde la calidad y la ubicación dejan de ser diferenciales y se convierten en condiciones de entrada. Hoy vemos una demanda altamente selectiva, concentrada en activos que combinan eficiencia, conectividad y estándares técnicos superiores, lo que está profundizando la brecha entre activos prime y secundarios. En este contexto, la baja disponibilidad en corredores consolidados no solo está presionando los precios, sino también redefiniendo las decisiones de inversión y ocupación en la ciudad”.
En cuanto a inventario, Bogotá cerró el trimestre con 1.356.125 m² de oficinas Clase A, de los cuales 79.557 m² estaban disponibles. Salitre, el principal submercado por tamaño, concentró 613.764 m² de inventario, 33.854 m² disponibles y una absorción neta de 13.664 m², consolidando su relevancia corporativa en la dinámica de la capital.
Por niveles de precio, Santa Bárbara registró el canon más alto con COP 125.000 por m² al mes, seguido por Centro con COP 107.500 y Chicó con COP 98.010. En contraste, Salitre se ubicó en COP 73.844, lo que refuerza su posición como un corredor con alto dinamismo inmobiliario y capacidad de absorción.
Oferta futura limitada.
La oferta futura sigue siendo limitada frente a la demanda actual. En construcción hay 214.163 m² de oficinas, concentrados principalmente en Chicó, Calle 100, Salitre y Nogal-Andino. Para lo que resta de 2026, se prevé la entrada de cerca de 48.000 m² adicionales, en su mayoría en submercados con vacancias inferiores al 2%, lo que anticipa una alta ocupación desde su llegada al mercado.
A más largo plazo, el pipeline proyectado alcanza los 600.267 m², con entregas estimadas entre 7 y 10 años. Salitre, Centro y Noroccidente concentran una parte relevante de esta oferta futura, reflejando una expansión más distribuida y adaptada a nuevas dinámicas de trabajo.
En paralelo, proyectos de infraestructura como la Primera Línea del Metro, la Avenida 68 y la Calle 13 están influyendo en la continuidad de la actividad económica y en la organización urbana de la ciudad. La conectividad, la accesibilidad y la integración con entornos de servicios están ganando peso en las decisiones corporativas sobre espacios de oficina.
El contexto macroeconómico también incide en las decisiones empresariales. El mercado opera con una inflación acumulada de 5,56%, una tasa de interés de 11,25%, una tasa de desempleo de 9,4% y una previsión de crecimiento del PIB de 3,0%. Estas condiciones están llevando a las compañías a tomar decisiones más anticipadas sobre sus portafolios inmobiliarios, con foco en eficiencia, ubicación y optimización de costos de ocupación.
