Cómo actuar ante una emergencia con personas con parálisis cerebral

Un desastre natural puede alterar de forma especialmente fuerte la rutina y la respuesta emocional de las personas con parálisis cerebral y movilidad reducida.
En una emergencia, sus cuidadores enfrentan además el reto de ayudarles a evacuar, regular el estrés y recuperar rápidamente las condiciones que les permiten sentirse seguros.
Un desastre natural puede generar dificultades adicionales para las personas con parálisis cerebral y movilidad reducida, especialmente al momento de evacuar y afrontar las reacciones posteriores a una emergencia. La Fundación Unidos para Sonreír identificó esta situación entre las familias afectadas por el terremoto y reunió una serie de pautas dirigidas a cuidadores y familiares.
La organización también realizó acciones de apoyo a familias afectadas por el terremoto. Tras contactar a sus integrantes y revisar su situación, identificó cerca de 30 familias con afectaciones en sus viviendas, aunque ninguna persona resultó lesionada. La Fundación informó que inició acompañamiento psicosocial y seguimiento a estos hogares.
Como parte de las acciones de ayuda, la Fundación coordinó el envío de 16 toneladas de asistencia al Litoral de San Juan, en Chocó, que incluyeron alimentos, comida para mascotas, medicamentos y kits escolares. La entrega contó con el apoyo de distintas organizaciones y personas que realizaron donaciones.
Pautas para actuar en momentos de alto estrés
En las personas con parálisis cerebral, una situación de emergencia puede involucrar dificultades de procesamiento sensorial, comunicación y movilidad que afectan su capacidad para protegerse, desplazarse o regular físicamente sus respuestas al estrés. Por esta razón, el estado del cuidador adquiere especial importancia durante y después de una situación de alto impacto.
1. Cuidado del cuidador
La regulación del niño depende directamente del estado del adulto. Un cuidador en pánico puede transmitir esa activación. Si la familia está desbordada, se recomienda buscar apoyo de otro adulto de confianza para el manejo directo del niño, niña o adolescente mientras se resuelve la emergencia logística.
2. Co-regulación antes que instrucción verbal
En personas con parálisis cerebral, especialmente cuando existe compromiso cognitivo o del lenguaje, explicar verbalmente que el peligro terminó puede no ser suficiente para recuperar la calma. Se recomienda transmitir seguridad mediante contacto físico sostenido, si la persona tolera la presión, una voz baja y pausada y una respiración lenta que pueda imitar o sentir.
3. Retorno inmediato a la rutina y a los objetos conocidos
Recuperar cuanto antes los horarios de alimentación, terapia y sueño, así como objetos de apego o elementos habituales de apoyo, puede ayudar a reducir la incertidumbre. Si la vivienda no es segura, la rutina puede trasladarse al nuevo entorno.
4. Atención a la desregulación sensorial
Es importante observar señales como aumento del tono muscular o espasticidad, bruxismo, llanto inconsolable, autolesión, aplanamiento o desconexión. Ante estos signos, se recomienda utilizar estrategias que la persona ya conozca, como compresión profunda, mecedora o música específica, en lugar de introducir nuevos estímulos durante la crisis.
5. Comunicación adaptada a su nivel
Cuando el niño no tiene lenguaje verbal funcional, pueden utilizarse apoyos visuales, pictogramas o su sistema habitual de comunicación aumentativa para explicar qué ocurrió y anticipar qué sucederá. La incertidumbre sin una explicación accesible puede aumentar la ansiedad.
De acuerdo con Emily Orjuela, trabajadora social de la Fundación Unidos para Sonreír, estas pautas pueden orientar a cuidadores y familias para ayudar a las personas con parálisis cerebral a retomar la normalidad después de situaciones de alto impacto.
Regulación física inmediata
- Verificar lesiones: revisar rápidamente que no existan golpes.
- Controlar la postura: acomodar el cuerpo en una posición cómoda.
- Frenar la silla: asegurar los frenos si utiliza silla de ruedas.
- Ajustar soportes: colocar almohadas para relajar los músculos tensos.
- Contener el cuerpo: utilizar abrazos firmes pero suaves para reducir espasmos.
Comunicación y contención emocional
- Bajar el tono: hablar con voz suave, pausada y grave.
- Mantener contacto visual: mirar a la persona de frente y a su misma altura.
- Evitar el caos: alejar al menor de gritos o llanto de otras personas.
Estabilización sensorial
- Reducir estímulos: apagar alarmas, radios o luces parpadeantes cercanas.
- Contacto piel con piel: acariciar su espalda o manos de forma rítmica.
- Música suave: utilizar sonidos relajantes que el menor ya conozca.
- Respiración guiada: respirar profundamente cerca de él para que pueda imitar el ritmo.
La Fundación Unidos para Sonreír también informó que continuará con las acciones de apoyo a las familias afectadas por el terremoto. El 22 de agosto tiene prevista una nueva entrega en el Chocó de mercados, ayudas y dos gimnasios de rehabilitación en casa.
