Así es el perfil del deudor colombiano en 2026

Tener trabajo ya no garantiza tranquilidad financiera.
Un nuevo estudio revela cómo el desempleo empieza a cambiar el mapa del endeudamiento en Colombia.
La angustia cotidiana de no llegar a fin de mes sigue siendo una experiencia común para miles de colombianos, incluso en un contexto donde algunos indicadores financieros comienzan a mostrar señales de ajuste.
Un reciente estudio de endeudamiento revela que, aunque hay una leve estabilización en los hábitos financieros, el desempleo creciente se consolida como uno de los factores más preocupantes detrás del incumplimiento de obligaciones económicas.
El análisis especializado, desarrollado por Bravo, solución especializada en liquidación de deudas y educación financiera, muestra que para el inicio de este año el 43.3% de las personas evaluadas mantiene entre tres y cinco deudas activas, una reducción frente al 47% registrado en el estudio anterior.
La muestra incluye a más de 17.000 personas vinculadas a su programa.
En términos generales, la deuda promedio se sitúa en $34.154.390, una cifra que representa una leve disminución frente a los $34,5 millones reportados en 2025, lo que sugiere un esfuerzo gradual por parte de los hogares para reorganizar sus finanzas.
Alivio parcial.
Expertos financieros de la compañía Bravo, aseguran:
«Si bien detectamos una ligera reducción en el monto promedio de la deuda, lo que sugiere un esfuerzo por parte de los colombianos para sanear sus finanzas, el aumento del desempleo como detonante de la mora es una señal de alerta. El desafío actual no es solo la voluntad de pago, sino la capacidad de las personas para blindarse ante la volatilidad del mercado laboral. Por eso en Bravo acompañamos a las personas a ordenar sus recursos para enfrentar la volatilidad”.
A pesar de los avances educativos en educación financiera, el sobreendeudamiento persistente —definido como gastar más de lo que se percibe— continúa siendo la principal causa de incumplimiento para el 44.1% de los encuestados.
No obstante, el dato que más preocupa a los analistas es el impacto laboral: la pérdida de empleo ya afecta al 18.2% de los deudores, frente al 16% reportado el año pasado.
Otras causas relevantes del incumplimiento incluyen la reducción de ingresos, que se mantiene como la segunda razón con un 19%, así como los gastos imprevistos, que siguen presionando la estabilidad financiera de los hogares.

Perfil del deudor.
El informe detallado permite delinear con precisión el perfil financiero de quienes buscan alternativas para recuperar su estabilidad económica. La brecha de género es reducida: el 52.4% de los deudores son hombres y el 47.6% mujeres.
En cuanto al estado civil, los solteros concentran el mayor nivel de endeudamiento, con un 63.2%, una tendencia que continúa al alza.
Por rangos etarios, el grupo entre 31 y 40 años representa el 36.3% de los casos de mora. En el ámbito educativo, el 29.9% de los deudores cuenta con título universitario, mientras que el 21.9% son bachilleres.
A nivel geográfico, Bogotá sigue concentrando la mayor cantidad de registros con un 18.9%, aunque logra una reducción significativa frente al 26% del informe anterior. Medellín (4.7%) y Cali (4.4%) completan el grupo de principales ciudades.
Radiografía financiera.
A partir de los hallazgos clave, el estudio proyecta un perfil tipo para 2026: un hombre soltero, residente en Bogotá, entre 31 y 40 años, con formación universitaria y entre tres y cinco deudas vigentes. Aunque sus ingresos brutos promedian los $4,5 millones, el rango salarial más frecuente entre quienes buscan apoyo financiero se sitúa entre $1.5 y $3 millones mensuales.
Expertos de la compañía indican además:
“Es revelador que el deudor tipo en 2026 sea un joven profesional con educación universitaria. Esto nos confirma que el sobreendeudamiento no es un problema de falta de conocimiento académico, sino de una gestión emocional del gasto y de una oferta crediticia que a veces supera la capacidad real de ingreso, y claramente falta de educación financiera. Cabe destacar que nuestro objetivo va más allá de liquidar una deuda: buscamos la rebancarización”.
Con estos resultados, el estudio pone sobre la mesa un desafío estructural para el ecosistema financiero colombiano: acompañar a los ciudadanos en la reorganización financiera y facilitar su retorno al sistema bancario de forma responsable y sostenible, en un entorno marcado por la volatilidad económica y laboral.
