Estudios revelan nuevos patrones del lenguaje electoral en Colombia

Los dos estudios revelan cómo las Tácticas Autoritarias Discursivas (TAD) se usan en el debate electoral y marcan patrones en el lenguaje que afectan la conversación política.

 


¿Cuándo el lenguaje deja de ser solo palabras y empieza a erosionar la democracia?

Dos investigaciones en Colombia advierten que el riesgo no siempre viene de las instituciones, sino de lo que se normaliza en la conversación pública.


El cansancio, la rabia y la desconfianza también votan. En medio del actual escenario electoral colombiano, dos investigaciones presentadas en Bogotá advierten que uno de los principales riesgos para la democracia no está hoy en una ruptura institucional, sino en la normalización de un lenguaje político que transforma el desacuerdo en confrontación moral y excluyente.

Los estudios, presentados por Movilizatorio en un encuentro con periodistas, investigadores y líderes de opinión, analizan por un lado el estado de la democracia en Colombia y, por otro, la expansión de tácticas autoritarias discursivas en el debate político.

Ambas investigaciones coinciden en que, aunque las instituciones formales continúan operando, el lenguaje se ha convertido en una señal temprana de desgaste democrático.

Lenguaje como alerta.

Según se expuso durante el evento, este tipo de comunicación política modifica progresivamente lo que la ciudadanía considera aceptable en la conversación pública e influye de manera directa en la cobertura mediática, las redes sociales y otros espacios de opinión, reconfigurando la forma en que se entiende la competencia política.

La primera investigación, Democracia bajo tensión en Colombia, realizada con el apoyo de Asuntos del Sur, centro de pensamiento y acción que busca construir nuevos acuerdos democráticos, ofrece un diagnóstico basado en indicadores institucionales y datos de opinión pública.

El estudio identifica señales tempranas de deterioro democrático asociadas a la desconfianza institucional, las tensiones entre los poderes del Estado y la proliferación de discursos polarizantes que presentan la política como una lucha moral entre bandos irreconciliables.

Las tácticas discursivas.

De manera complementaria, el Manual de emergencia para tiempos autoritarios pone el foco en un aspecto menos monitoreado: el lenguaje político como síntoma democrático.

A partir del análisis de mensajes públicos de precandidaturas en redes sociales durante el periodo preelectoral de 2025, la investigación identificó cinco Tácticas Autoritarias Discursivas (TAD), entendidas como patrones de comunicación que no buscan debatir ideas, sino reorganizar el conflicto político desde la exclusión, la sospecha, la deslegitimación y la agresión simbólica.

Para este análisis se recolectaron 14.709 trinos publicados en X (antes Twitter) entre el 1 de mayo y el 20 de octubre de 2025, utilizando únicamente información pública.

Se examinaron palabras recurrentes, tonos predominantes y formas de enmarcar el conflicto político. Los resultados muestran que el 13 % de los trinos analizados contiene al menos una TAD.

De ese conjunto, el 30 % corresponde a la táctica “Nosotros vs. ellos”, lo que la convierte en la más recurrente. Además, el 42 % de los trinos con TAD se concentra en solo cinco candidaturas, lo que evidencia un uso focalizado de este tipo de lenguaje.

El estudio subraya que estas tácticas discursivas no son exclusivas de una red social ni de una ideología específica. Circulan entre distintos actores políticos y se amplifican a través de medios de comunicación, plataformas digitales, discursos públicos y conversaciones cotidianas, ampliando su impacto más allá del entorno digital.

Riesgos para la democracia.

Las cinco tácticas identificadas incluyen:

“Nosotros vs. ellos”, que convierte el desacuerdo en exclusión;

“Todo es sospechoso”, que instala una desconfianza permanente hacia quienes ejercen control y vigilancia del poder;

“Garrote y más garrote”, que reduce los problemas públicos a lógicas de castigo;

“Niebla informativa”, que confunde al saturar o desordenar la información;

y “Del dicho al golpe”, que normaliza la agresión simbólica y desplaza los límites frente a la violencia en el lenguaje.

Los investigadores advirtieron que estas prácticas discursivas son especialmente riesgosas porque preparan el terreno para dinámicas autoritarias, incluso sin rupturas formales del orden democrático.

Cuando este lenguaje se vuelve habitual, el desacuerdo deja de verse como parte legítima de la democracia y comienza a interpretarse como una amenaza que debe ser neutralizada.

Las investigaciones fueron lideradas por Movilizatorio y el investigador colombiano Juan Federico Pino, con revisión académica de la Universidad EAN, la Universidad del Norte, la Universidad de los Andes, la Universidad EAFIT, Nicolás Liendo (IDEA Internacional) y D-HUB.

En el marco del evento también se destacó que Movilizatorio fue elegida como ganadora del Premio Fundación Schwab 2026 en la categoría Innovación Social Colectiva, uno de los reconocimientos internacionales más relevantes en innovación social.

Alejandra Ucrós, directora de Programas de Movilizatorio, asegura:

“No escribimos este manual para ganar discusiones, sino para volver a encontrarnos. Para recordar que incluso en la diferencia es posible sostener una vida pública basada en el cuidado, el respeto y la escucha”.

El encuentro cerró con un llamado a fortalecer una conversación pública más informada y responsable, en la que periodistas, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía cuenten con herramientas para identificar a tiempo prácticas discursivas que, sin romper la democracia, pueden debilitarla desde adentro.

Juliana Uribe, directora ejecutiva de Movilizatorio, sostiene:

“Este manual nace para empoderar a la ciudadanía y dar herramientas que nos permitan reconocer a tiempo las prácticas que ponen en tensión la democracia y decidir qué amplificamos y qué no. Cuidar la democracia también es una forma de cuidarnos entre todas y todos.”

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