Qué hacer si encuentra un ave migratoria en el Valle de Aburrá

Miles de aves migratorias llegan cada año al Valle de Aburrá en busca de alimento y lugares para descansar durante su recorrido desde Norteamérica. En ese trayecto, algunas enfrentan riesgos que las llevan a necesitar atención especializada.
Cada año, miles de aves migratorias cruzan grandes distancias desde Norteamérica y, en su recorrido hacia regiones más cálidas, encuentran en el Valle de Aburrá lugares para recuperar fuerzas.
Pero el viaje no siempre termina sin contratiempos: desde 2024, 301 de estas aves han recibido atención en el centro de fauna silvestre del territorio.
Entre los peligros que enfrentan estas aves están los choques contra ventanas y edificios, la deshidratación, el agotamiento y los ataques de animales domésticos.
Muchas llegan debilitadas o desorientadas después de recorrer largas distancias, según los registros del Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR).
Este fenómeno se conoce como migración boreal y ocurre cuando numerosas especies de aves se desplazan desde el norte del continente hacia regiones más cálidas durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.
Posteriormente, muchas regresan a sus zonas de reproducción. La disponibilidad de alimento y los cambios estacionales influyen en estos desplazamientos.
Especies que recorren el Valle de Aburrá.
Entre las aves migratorias registradas en el territorio están el atrapamoscas verdoso, la cebrita trepadora, el chotacabras norteño, el cuco americano, el esmerejón, el gavilán migratorio, el guardacaminos de Carolina, el halcón peregrino, la mirla buchipecosa, la reinita cabecidorada, la reinita canadiense, la reinita de Tennessee, la reinita migratoria y el sirirí migratorio, entre otras.
La presencia de estas especies también permite reconocer el valor de los bosques, las quebradas, los humedales, los cerros y las zonas verdes urbanas, que ofrecen alimento y espacios de descanso tanto a las aves residentes como a las migratorias.
Cómo actuar al encontrar un ave.
Durante la temporada migratoria, algunas aves pueden encontrarse en el suelo o en lugares poco habituales. Sin embargo, no toda ave que permanece quieta necesita ser rescatada: también podría tratarse de un ejemplar juvenil que está aprendiendo a volar.
Ante un encuentro de este tipo, se recomienda observar antes de intervenir, mantener una distancia prudente y verificar si el ave presenta lesiones evidentes, dificultades para mantenerse en pie, problemas para volar o señales de desorientación.
También se debe evitar el contacto innecesario, no perseguir ni manipular al animal, no intentar hacerlo volar y mantener alejados a perros y gatos. No se debe ofrecer comida ni agua, pues suministrarlas sin conocer la especie y su condición puede perjudicarla.
Si el ave está herida, no puede volar, permanece inmóvil de manera inusual o se encuentra en peligro inmediato, se debe solicitar orientación especializada a través de la línea de atención de emergencias de fauna silvestre 3046300090.
Las aves silvestres no deben mantenerse como mascotas. Cuando requieren recuperación, necesitan condiciones específicas y atención de personal capacitado.
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